Siguen
lloviendo sus ojitos, triste
En las sombras
oscuras de su cuarto
Acongojada,
cansada se desviste
Mientras su
almohada le recíve el llanto.
Sigue soñando y su soñar consiste:
Una
casa pequeña con un huerto
De
flores. Su ilusión persiste,
Hasta
que el día trae, su descontento.
Tres
muñecas tiene que viste a diario,
Las
peina y les dice que van al mercado
Una
lágrima cae, al armario.
Ahí
dónde el dolor, queda guardado
Dónde
su ilusión marca el horario
Es
tiempo de reír; deseo ignorado.
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